La Captura y el Tiempo
A media mañana en Mulegé, el sol ya ha blanqueado las salinas y ha comenzado a derretir el hielo en la panga que regresa de la laguna. Para una persona pescadora que ha estado en el agua desde antes del amanecer, la pregunta urgente ya no es si la captura fue buena, sino si sobrevivirá el trayecto hasta el mercado.
Un generador diésel cuyo costo de operación aumenta cada año. Un bloque de hielo que se derrite más rápido que antes. Un kilo de corvina o langosta que vale su precio completo fresco y casi nada al atardecer. Así se ve el colapso de las pesquerías desde dentro: no como un solo evento dramático, sino como la reducción lenta del margen entre un día de trabajo y un día de pérdida.
Para las comunidades pesqueras a lo largo de la costa de Baja California y el Delta del Río Colorado, la crisis no está solo en el agua. Está en las horas posteriores a la captura, cuando no hay un lugar lo suficientemente frío, confiable o accesible para conservar lo que el mar ha dado.
La Coalición Binacional de Justicia Ambiental (CBJA) está construyendo un sistema energético diferente para cerrar esa brecha:
Una Coalición con Raíces en la Comunidad
CBJA une a tres organizaciones con profundas raíces a ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México: Comité Cívico del Valle (CCV) en el Valle Imperial de California, el Centro para Energía Renovable y Calidad Ambiental (CERCA) en Baja California Sur, y Our Roots Multicultural Center.
En conjunto, coordinan con juventudes indígenas y nativas, cooperativas pesqueras, trabajadores agrícolas y colectivos de base para construir lo que los sistemas tradicionales no han logrado: infraestructura limpia, resiliente y gestionada por las propias comunidades.
El programa de Energía Renovable para Comunidades Pesqueras de la Coalición está implementando almacenes con enfriamiento alimentados por energía solar en zonas pesqueras de Mulegé y en la región del Delta del Río Colorado cerca de Mexicali, comunidades que han sido desproporcionadamente afectadas por la crisis climática y el deterioro continuo de las pesquerías de las que dependen.
Por Qué Esto Importa
Las comunidades pesqueras a lo largo de las costas del Pacífico y del Golfo de California están viviendo dos crisis simultáneas. El aumento de la temperatura del agua, los cambios en las corrientes y la disminución de las poblaciones marinas están reduciendo las capturas. Al mismo tiempo, la infraestructura costera —electricidad, refrigeración y producción de hielo— es poco confiable, depende de combustibles fósiles y resulta costosa. Cuando la red eléctrica no está disponible por las largas distancias o un generador deja de funcionar, la captura de todo un día puede perderse en cuestión de horas.
Las consecuencias se extienden. Los ingresos familiares disminuyen. Las y los jóvenes migran. Las cooperativas que han gestionado las pesquerías de manera sostenible durante generaciones pierden la estabilidad financiera necesaria para continuar. Y el costo en carbono del almacenamiento en frío impulsado por diésel agrava la misma crisis climática que está deteriorando las pesquerías.
Los enfoques tradicionales de desarrollo tratan estos problemas por separado: la gestión pesquera por un lado, la política energética por otro y el desarrollo económico comunitario en otro ámbito distinto. El enfoque de CBJA reconoce que, para una familia pesquera en Mulegé o una comunidad de poblaciones Yumanas en el Delta del Río Colorado, se trata de un solo problema, y que quienes lo viven son quienes mejor saben lo que necesitan.
Lo que hace el proyecto
El programa de Energía Renovable para Comunidades Pesqueras no es simplemente una implementación tecnológica. Es una infraestructura cívica y económica diseñada para construir propiedad local, capacidad local y resiliencia comunitaria.
Cada cuarto frío solar que almacena el producto pesquero combina paneles fotovoltaicos con sistemas de almacenamiento en baterías y unidades de refrigeración dimensionadas según la captura de la comunidad.
Estos sistemas están diseñados para operar fuera de la red eléctrica o complementar un servicio inestable, eliminando la necesidad de generadores diésel y liberando a las cooperativas de los costos variables del combustible, además de los retos del traslado para conseguirlo en la comunidad más cercana que queda a horas de la localidad. Las y los pescadores pueden almacenar su captura a temperaturas seguras desde el momento en que sale del agua hasta que llega al mercado, protegiendo tanto la calidad del producto como su valor.
Miembros de la comunidad mujeres y jóvenes reciben capacitación para instalar, operar y mantener los sistemas por sí mismos. Aprenden cómo funcionan los componentes fotovoltaicos, cómo monitorear su desempeño, cómo solucionar problemas en los sistemas de baterías y refrigeración, y cómo planificar su mantenimiento a largo plazo. Esto convierte cada instalación en una transferencia de conocimiento técnico y fortalecimiento de capacidades locales, no solo en la entrega de equipo.
Los cuartos fríos solares se ubican en lugares seleccionados mediante diálogo comunitario, como sitios de desembarque, instalaciones de cooperativas y espacios de reunión que sirven a familias pesqueras de múltiples generaciones.
Más que refrigeración
Los cuartos fríos solares son herramientas, pero el verdadero proyecto es algo más amplio: una práctica de soberanía energética en comunidades costeras que con demasiada frecuencia han sido tratadas como consumidoras finales de sistemas insuficientes, caros y altamente contaminantes diseñados en otros lugares.
Cuando una cooperativa controla su propia energía y su propia cadena de frío, cambian las posibilidades. Los precios se estabilizan. Las pérdidas disminuyen. Las mujeres que procesan y venden la captura cuentan con una plataforma confiable para pequeños emprendimientos. Las juventudes ven un futuro en la cooperativa sin tener que irse. Y la comunidad reduce su huella de carbono, no mediante sacrificios, sino a través de tecnología que funciona mejor que la que reemplaza y abre posibilidades de prosperidad económica a través de capacitación en el seminario de emprendimiento e innovación, que convierte una simple infraestructura en un negocio de prosperidad comunitaria.
El proyecto también fortalece el trabajo climático transfronterizo de la coalición. Mulegé se ubica en uno de los ecosistemas lagunares más importantes del Pacífico Oriental, zona de conservación de la laguna de San Ignacio cuna de reproducción de la ballena gris, y el valle de los cirios, área natural protegida transpeninsular, que ha protegido a esta región de los embates de la minería submarina y a cielo abierto .
Las comunidades pesqueras del Delta del Río Colorado están reconstruyendo sus medios de vida en un río transformado por un siglo de desvíos aguas arriba, alta contaminación y precarización de las comunidades originarias que actuaban como sus guardianes ancestrales.
Lo que se aprende en estos lugares sobre adaptación, energía comunitaria y economía cooperativa es directamente relevante para comunidades costeras y ribereñas en toda la región binacional.
Un modelo que se expande
El almacenamiento en frío alimentado por energía solar no es una tecnología nueva. Lo nuevo es la forma en que se implementa: como infraestructura comunitaria, diseñada con las cooperativas pesqueras y no solo para ellas, integrada en una estrategia más amplia que conecta aire limpio, energía limpia, conservación, biodiversidad y restauración de suelos en una misma región fronteriza.
CBJA está construyendo este modelo para que sea replicable. Cada instalación se documenta. Cada capacitación representa una transferencia de conocimiento y autoridad. Cada cooperativa que pone en funcionamiento un sistema se convierte en un referente para la siguiente comunidad.
El trabajo por delante
En 2026, CBJA:
- Realizará evaluaciones energéticas comunitarias en cooperativas aliadas en Mulegé, Baja California Sur.
- Llevará el seminario de emprendimiento e innovación para desarrollar el modelo de negocio y organización comunitaria del primer cuarto frío solar, que será la base financiera de los posteriores.
- Instalará cuartos fríos solares en sitios pesqueros prioritarios
- Capacitará a miembros de la comunidad y jóvenes en la instalación, operación y mantenimiento de los sistemas
- Documentará el ahorro de costos, las pérdidas postcaptura evitadas y la reducción de emisiones de carbono
- Fortalecerá la capacidad a largo plazo para que las cooperativas puedan apropiarse, expandir y replicar los sistemas
Este proyecto es para las comunidades pesqueras en Mulegé, que ha visto cómo su captura disminuye año tras año y que aun así paga más por el hielo que hace una década, donde pesca menos y necesita conservar más.
Es para las mujeres que procesan la pesca y que merecen contar con un salario digno, equipo que funcione al mismo ritmo que ellas. Es para las familias pesqueras a lo largo del Delta del Río Colorado, cuya relación con estas aguas existe desde antes de cualquier frontera trazada sobre ellas.
Es, sobre todo, una declaración de que la transición climática en esta región binacional no será impuesta desde afuera, sino que se construirá, panel por panel y cuarto frío por cuarto frío, por las comunidades que la sostienen.
Para conocer más sobre la Coalición Binacional de Justicia Ambiental, visita cbja.org.mx. Para información sobre las organizaciones aliadas: ccvhealth.org y cerca.org.mx.
Cuando la energía transforma vidas | Quiosco Solar en El Dátil, BCS