Calidad del Aire

Respirar a Través de las Fronteras: Una Lucha Comunitaria por el Aire Limpio

Cómo una coalición binacional está devolviendo los datos sobre la calidad del aire y el poder a las manos de quienes lo respiran

Programa de Calidad del Aire Comunitario y Datos Ambientales
Perfil del proyecto

El Aire que Compartimos

El aire no lleva pasaporte. El polvo que se levanta de un camino sin pavimentar en la comunidad de La Huerta, el escape diésel de un camión detenido en el puerto de entrada de Calexico, el humo de una llanta quemada en un patio en Mexicali—nada de esto se detiene en la frontera. Se desplaza a través de comunidades, se asienta en los pulmones de niños en el Valle Imperial, agrava el asma de una persona mayor en La Paz y afecta la salud de una familia pescadora en Guerrero Negro.

Durante décadas, las personas que viven a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México han entendido algo que los informes oficiales sobre la calidad del aire han tardado en captar: el aire en esta región es una herencia compartida y, en demasiadas comunidades, esa herencia está perjudicando a quienes más dependen de ella.

La Coalición Binacional de Justicia Ambiental (CBJA) fue creada para cambiar esa historia.

Una Coalición con Raíces en la Comunidad

CBJA une a tres organizaciones con profundas raíces a ambos lados de la frontera: Comité Cívico del Valle (CCV) en el Valle Imperial de California, el Centro para Energía Renovable y Calidad Ambiental (CERCA) en Baja California Sur, y Our Roots Multicultural Center.

Juntas, colaboran con jóvenes indígenas, comunidades pesqueras y agrícolas, y colectivos de base para construir algo que los sistemas regulatorios tradicionales no han logrado: monitoreo de la calidad del aire diseñado, operado y controlado por las propias comunidades.

El programa de monitoreo comunitario de calidad del aire y datos ambientales de la Coalición se está expandiendo a cinco regiones: Valle Imperial, Mexicali, La Paz, Mulegé y los territorios de los pueblos Yumanos.

Por Qué Esto Importa

La contaminación del aire es uno de los riesgos ambientales más dañinos para la salud pública, vinculada a enfermedades respiratorias, cardiovasculares, condiciones neurológicas y muerte prematura.

Las comunidades fronterizas enfrentan una mezcla particularmente compleja de contaminación: corredores industriales pesados y maquiladoras, congestión de tráfico transfronterizo en los puertos de entrada, quema abierta de llantas y campos agrícolas, hornos de ladrillo utilizados para cocinar y extensas áreas de caminos sin pavimentar que levantan polvo con cada ráfaga de viento del desierto. A estas exposiciones se suman condiciones sociales que aumentan la vulnerabilidad de las comunidades, como altas tasas de asma, acceso limitado a la atención médica, aislamiento lingüístico, pobreza y desempleo.

Los enfoques regulatorios tradicionales intentan medir los contaminantes uno por uno, de una fuente a la vez. Pero así no es como las personas realmente respiran. El enfoque de CBJA reconoce que la exposición real es una mezcla y que las personas que viven dentro de esa mezcla, que es un cocktail tóxico, son quienes mejor conocen lo que necesitan.

Lo que hace el proyecto

El programa de monitoreo del aire de CBJA no es simplemente una implementación tecnológica. Es una infraestructura cívica diseñada para construir conocimiento local, capacidad local y poder comunitario.

Miembros de la comunidad y jóvenes reciben capacitación para ensamblar los monitores por sí mismos. Las y los residentes aprenden cómo funcionan los sensores, cómo instalarlos, cómo interpretar los datos que generan y cómo utilizar esa información para abogar por un aire más limpio. Los monitores transmiten las mediciones a través de redes celulares hacia servidores en CCV, donde los datos se procesan para asegurar su calidad y se publican de manera abierta mediante el panel de monitoreo de aire IVAN, una plataforma que muestra la calidad del aire en tiempo real y envía alertas a la comunidad cuando los niveles de contaminación se vuelven peligrosos.

Los monitores registran los contaminantes y las condiciones que más importan para la salud comunitaria:

  • Material particulado fino y grueso (PM2.5 y PM10): partículas microscópicas lo suficientemente pequeñas como para alojarse profundamente en los pulmones y, en el caso de PM2.5, atravesar el torrente sanguíneo en cuestión de minutos tras la exposición, transportando subproductos de combustión y materiales tóxicos a órganos en todo el cuerpo.
  • Temperatura y humedad relativa: condiciones meteorológicas que influyen en cómo la contaminación se desplaza, se mezcla y se transforma en la atmósfera, y que son esenciales para interpretar correctamente las mediciones en climas desérticos extremos.

Los monitores se calibran con instrumentos de referencia, están adaptados para resistir el calor intenso y el polvo de la región, y se instalan en ubicaciones seleccionadas mediante diálogo comunitario, cerca de escuelas, clínicas, hogares y los espacios donde pasan su tiempo las poblaciones más vulnerables.

Más que datos

La red de monitoreo es una herramienta, pero el verdadero proyecto es algo más amplio: una práctica transfronteriza de autodeterminación ambiental.

Cuando una comunidad puede documentar su propio aire, cambia la conversación. Los datos se convierten en una herramienta para exigir cumplimiento, proteger a niñas y niños en las escuelas, hacer frente a operaciones contaminantes y dar forma a políticas públicas a ambos lados de la frontera. El trabajo de la Coalición abarca los ecosistemas compartidos del Mar de Salton y el Golfo de California, los territorios Yumanos, las comunidades costeras alrededor de Mulegé y redes juveniles que cruzan la frontera. Cada monitor instalado es un acto de visibilidad. Cada capacitación representa una transferencia de autoridad técnica a personas que históricamente han sido obligadas a confiar únicamente en cifras oficiales o a prescindir de ellas. Cada consulta en la plataforma de IVAN y AIre Limpio por las comunidades se vuelve una posibilidad de salvar una vida de una persona mayor en una comunidad ancestral y las cosechas de plantas que por milenios han preservado.

Un modelo que se expande

El Valle Imperial ha desarrollado este trabajo durante años. La red de monitoreo de CCV es uno de los sistemas comunitarios de calidad del aire más consolidados en Estados Unidos, y la plataforma IVAN que impulsó se ha convertido en un referente para grupos de justicia ambiental en todo el país.

Ahora, CBJA está llevando este modelo hacia el sur fusionándose con la plataforma Aire Limpio, adaptándolo a las condiciones, alianzas y prioridades específicas de las comunidades en Baja California y Baja California Sur.

Esto es justicia ambiental como infraestructura: replicable, escalable y diseñada para perdurar porque está construida por las propias personas que la utilizan.

El trabajo por delante

En 2026, CBJA:

  • Organizará talleres comunitarios para capacitar a residentes en la construcción y operación de monitores de aire, el primero se llevará a cabo el 30 de mayo de este año y será el banderazo de salida para estas capacitaciones juveniles y comunitarias.
  • Calibrará e instalará monitores en cinco regiones objetivo
  • Publicará datos en tiempo real a través del panel IVAN Air Monitoring y Aire Limpio
  • Fortalecerá la capacidad técnica y organizativa para que las comunidades sostengan la red a largo plazo

Este proyecto es para la abuela en Mexicali que ha visto a tres de sus nietos desarrollar asma. Es para el pescador en Comondú, que le toca respirar la quema de residuos al lado de la laguna donde ancestralmente ha pescado. Es para la juventud de pueblos originarios y nativos, que aprende que el conocimiento de su comunidad merece ser medido, publicado y puesto en acción.

Es, sobre todo, una declaración de que las personas de esta región binacional ya no esperarán a que alguien más les diga qué están respirando.

Para más información sobre la Coalición Binacional de Justicia Ambiental, visita cbja.org.mx. Para conocer a las organizaciones aliadas: ccvhealth.org y cerca.org.mx.